martes, 7 de julio de 2009

Sin Título

Voy y vengo. ¿Cómo evitarlo? Soy la inspiración, soy la musa, soy la escritura en forma de mujer. Soy un espectro, tal vez un reflejo, aún no lo sé. Soy un vaivén.

Pero no para ti papá.

domingo, 28 de junio de 2009

Somebody save me

Que domingo más del asco. Traigo un vestido coqueto con tenis, llueve y no llueve, quiero ver una película y no tengo los cablecitos de colores del DVD y mi lector me falla. No contesto llamadas al cel (que voy como coleccionando de tres en tres), no tengo crédito ni para mandar mensajes castrosos dominicales, tengo un barro nuevo y no se me han quitado los viejos. Tengo quejas y lloriqueos subjetivos (tiene más caché pseudointelectualista que adjetivarlos como personales) y nomás nada de escritura "en serio"-qué flojerita, ¿no?-. Tenía todas las malas intenciones de escribir una hipótesis que está filtreando con mi mentecita mentolada (a propósito del VapoRub en estos tiempos de gripas inconvenientes), hacer varios textos sobre ella y a propósito de ella y de mí, escribirlas en una suerte de anecdotario/diario/bitácora-ñoña-bloggera para que en unos años alguien muy cercano a mí las publique y fuera yo laureada post-mortem.

BTW, debo aclarar que la expresión "suerte de" se me hace un calco de lo más pretensioso wannabe-gringo-pero-not-wannabe, quién sabe. Igual y es por el trauma que me metió la maestra de Lingüística de que estas generaciones van a terminar con el Español; aunque en sí no van a terminar con él, sólo lo van a transformar (la misma burra, ¿no?) Yo por eso uso calcos del francés, como que son más diplomáticos y acentúan mi sangronería, total las expresiones gringas las pones así, se entiende que todos entienden aunque no todos entiendan, como cuando insertas unas líneas de una canción (por más que sean los Beatles o Mecano whatsoever).

lunes, 22 de junio de 2009

Espejos Elizondianos

No recuerdo nada. Es preciso que no me lo exijas. Me es imposible recordar. Es necesario que no me atormentes con esa posibilidad, con la probabilidad de esa mentira que hemos forjado juntos ante aquel espejo enorme que nos reflejaba entre sus manchas y grietas. Es necesario que no me atormentes con esa posibilidad de la memoria. Sólo se ha grabado en mi mente una imagen, pero una imagen que no es un recuerdo. Soy capaz de imaginarme a mí misma convertida en algo que no soy, pero no en algo que he sido; soy, tal vez, el recuerdo remotísimo de mí misma en la memoria de otra que yo he imaginado ser. Es por ello que yo no puedo recordar. Sólo puedo escucharte, oír tu evocación como si se tratara de la descripción de algo que no tiene nada que ver conmigo. Es preciso, lo sé, que yo te crea cuando me hablas de todo lo que hemos hecho juntos. Estoy dispuesta a creerte, pero no puedo recordarlo porque para ti yo no soy yo. Soy otra que alguien ha imaginado. Soy, quizá, la última imagen en la mente de un moribundo. Soy la materialización de algo que está a punto de desvanecerse; un recuerdo a punto de ser olvidado...
(fragmento de Salvador Elizondo, Farabeuf)
Pero la musa debe olvidar para poder recordar. Si la musa soy yo pero no puedo recordar ¿qué pasa con mi oficio? Cuando me escribo, existo. Pero si no me puedo recordar... Si soy un recuerdo a punto de ser olvidado, soy la musa del olvido. Ya no existo.

domingo, 21 de junio de 2009

A propósito del día del padre



*Slurp* De ahí soy papá. (Se reserva los comentarios albañilescos y se va).

martes, 9 de junio de 2009

Achú

Estoy toda gripienta haciendo ricos a los de Kleenex y he descubierto que mi nariz es un excelente aspersor. Estoy toda gripienta acostada viendo The TV Guide Channel y ésta es la parte donde llega Tom Hanks con un ramo de margaritas blancas. LOL




lunes, 8 de junio de 2009

Una carta:

A propósito de una polémica novela que me dejaron leer en la universidad, A pesar del oscuro silencio de Jorge Volpi, escribí el texto a entregar y será leído el miércoles en una mesa redonda (insertar brinquitos de felicidad). Espero que se me quite la cochina gripa que no tengo ganas de recitar mi ensayo toda mocosa y con estornudos intermitentes, en el mejor de los casos espero hablarlo con voz sexy. 

La novela trata básicamente de las similitudes entre la vida de Volpi con la del poeta contemporáneo Jorge Cuesta. Volpi escuchó por acaso un chismecillo del poeta y quiso saber más. Investigó y fue más allá al grado de comparar sus vidas, porque se llamaba Jorge igual que él y por eso su vida le dolía dos veces (parafraseo). Total que en la novela hace una serie de entretejido con su vida y la de Cuesta. Insertó unas cartas que escribió el poeta para su hermana y una en especial llamó mi atención por los temas que maneja. Y la manera en la que empieza a escribir "Te escribo esta carta aunque sé que no vas a leerla". Me pregunto qué pasa, cuál es la necesidad de escribir una carta que no cumple su propósito de ser leída. Bueno, sin más preámbulos, ésta es la carta:

Te escribo esta carta aunque sé que no vas a leerla. Quizá por eso mismo me atreva a desafiar el silencio de nueva cuenta; por un momento me regocijé pensando que no tendría que volver a someterme a esta tortura, que una pluma no estaría otra vez en mis dedos para verter insípidas gotas de tinta, pero no soy capaz de escapar al delirio. No comprendo qué absurda manía me lleva a calcinarme con mis propias -ahora desgastadas- palabras. No resisto, como si no fuese yo sino otro quien dicta estas líneas de dolor y sangre. Dios mío, cómo desearía poder decirle esto a alguien -incluso a ti- en lugar de tener que escribirlo. En verdad nada destruye como la escritura: aniquila la realidad cuando cree preservarla, la inmoviliza y agota cuando intenta rescatarla del olvido y el tránsito. El sentido del mundo está en caminar, en el movimiento, en el cambio: fue hecho sólo para deslizarse en instantes irrecuperables, para nacer y morir en un parpadeo. En cambio la literatura, falaz remedo de la memoria, está paralítica; formada a base de insatisfacciones, no resucita a nadie. Como el amor, desde el inicio se encuentra condenada al fracaso. Lástima que lo descubriera tan tarde; ahora, aun sabiendo que es inútil, que por ella me condeno, no logro evitarla. Te escribo porque he decidido lanzarme al vacío: al menos en este caso no me atrapa la inercia. Será el único acto digno de mi vida: despeñarme libremente, arrostrando la responsabilidad. Lo peor es que te escribo y ni siquiera sé si te conozco. ¿Te amé? ¿A quién amamos? No a las personas, sin duda, sino a sus imágenes, las nebulosas siluetas que hacemos de ellas: a sus residuos. A fin de cuentas -el dolor lo prueba- sólo existimos para quienes nos aman o nos odian. Por desgracia esa temible existencia que nos otorgan los otros no se parece a nuestra amargura. De ahí que el amor más profundo sea el que tiene por objeto un desconocido; así lo poseemos sin decepcionarnos de la idea que tenemos de él comparada con su cuerpo. Cuando convivimos con el ser amado, cuando lo vemos diario, cuando somos capaces de adivinar sus pensamientos, el amor se desvanece y nos damos cuenta de que el otro no ha sido más que un pretexto. Pero no me importa, a estas alturas me da igual que seas una invención mía y no vayas a leer esta carta: de cualquier modo voy a escribírtela. Que el azar me pruebe en este viaje absurdo, yo probaré en él mi suerte. Muy poco me resta de ti: apenas una remembranza amarga, un espasmo, jamás una mirada, una palabra, una caricia tuya. Todo se desvaneció; ni siquiera tu nombre significa algo, pues, ¿a cuál de tus figuras, estados de ánimo, sentimientos he de dirigirme? ¿Cuál de todos esos ojos, mejillas, llantos, insultos eres tú? Sólo sé que, pese a la irracionalidad que entraña, te amo intensamente, mi destino depende de un murmullo de tus labios, de una seña de tu mano. Es la paradoja: no puedo dejar de decirte ya nada. Nada puede hacer que te oculte lo que por ti y para ti es en mí. Nada me puede contener, ni el temor de herirte; te hiero en mí, yo sangro más que tú, yo sufro más, pero es necesario. Estoy poseído esta vez, nada mío puede negar a lo que me posee; me posee el amor a ti. Me da una resolución que tú puedes mirar, una lucidez que puedes sentir. Te toco, te veo, te toco y te veo en mí: yo soy de ti, fuera de ti no soy: déjame que me defienda de morirme. Deja que por un instante vuelva a hacerme de ti; que lo intente. Bien sabes adónde llegaba mi violencia por tu piel y por tu mente, lo que amaba tu dolor para apropiármelo, para llenarme de él y liberarte de su peso. Eras una meta inalcanzable, huías como tu cariño; escapabas en tu fragilidad con mis lágrimas. Yo te perseguía hasta en los espejos donde acostumbrabas mirarte. Te buscaba, te atrapaba, te estrechaba contra mi pecho sólo para observar cómo desaparecías entre mis brazos. Perdóname si te lo recuerdo. Te he hablado, te hablo sin pudor, brutalmente. Te he hablado a pesar de que al hablarte miro que te hiero, pero yo te digo que yo me hiero más hondamente, que yo sufro más horriblemente y que el mayor mal que me ha hecho la vida y que todavía puede hacerme es que tenga que hacerte daño fatalmente, sin que nada en mí pueda evitarlo, a pesar de que todo en mí llora de verlo y se enloquece de sentirlo. Estoy llorando como nunca he llorado. Toda mi vida está llorando por ti. Perdóname, fui yo quien te destruyó, no el tiempo. Debía olvidarte, asesinarte, apartarte de mi cabeza. Tú y yo. Y vencí: de pronto dejaste de importarme. Quise entonces excluir de mi alma los sentimientos, siniestras llaves de puertas no deseadas, ápices de debilidad. Ellos nunca me explicarían el mundo. Me refugié en la inteligencia, ese frío tumor: con ella fabriqué un universo contingente, con leyes precisas, donde no hacías falta. El azar estaba prohibido; el amor, proscrito. Perdí de vista que, aun reinando, la inteligencia siempre permanece sola. Absolutamente sola. Perdóname, pues, esta carta: necesitaba escribirla y adquirir valor para la única conclusión posible, la consecuencia extrema de mi vida y de mi obra. Infinidad de veces repetí que había que arrancarle al mundo los escasos jirones de verdad que nos muestra: ahora me veo precisado a desprender el más importante, el que puede justificar los demás, el que puede dar sentido al tedio y al dolor, a las risas necias y los olvidos puntillosos, a tu amor desvanecido y a esta carta que se pierde con mi sangre.

Amada, estás presente a pesar del oscuro silencio,


Mi ensayo versa sobre la imposibilidad de la escritura y del amor que se manifiestan en esta carta. Por supuesto que entrando en ese mundo donde La Escritura es imposible, veo mis textos como un boceto de algo que puede llegar a ser mejor, como un tipo de proto-escritura que puede llegar a convertirse en una meta-escritura. He aquí mi interés.

jueves, 4 de junio de 2009

Prospecto para el Dengue

Ciertamente, y patrocinado por el calentamiento global, esos molestos protozoos del paludismo han conquistado nuevos hábitats antes inexplorados debido a las bajas temperaturas. Gracias al creciente grosor de la capa de ozono, lugares como el monte en el que vivo gozan ahora de temperaturas más altas y con ellas la llegada de inmigrantes exoesqueléticos.

Mi cabeza acribillada es lo más in para estos indocumentados. No me quejo mucho, sólo cuando se queda algún malacopa zumbándome al oído sus problemas personales después de cerrado el changarro; entonces sí, "Raidolito to the rescue, déle su merecida patada en el exotrasero por favor. Me reservo el derecho de admisión".

Después de todo, ¿quién me manda a ser tan ideática?



(Sylar es el responsable de lo que falta de cabeza)

Tengo una duda

¿Ser o no ser?


Ah no espera, esa no es mía.

martes, 26 de mayo de 2009

Hasta los infiernos

Hoy mientras atravesaba un parquecito que perfectamente funciona como atajo para llegar a mi casa, me topé con un chico que estaba tocando "Una" de Metallica* en su lira. Me preguntó mi nombre y le contesté que me llamaba Eurídice pero no me entendió. Me fui.


*Bueno, el chistecito funciona mejor si se habla. ¡Oh escritura imposible!

lunes, 25 de mayo de 2009

Chica chafa

¡Qué chafísima soy! Me prometo a mí misma escribir más seguido. De todas formas, como dice papá Elizondo: "Se trata de escribir. Nada más".


***

Ya estuvo, lo dice Salvador Elizondo en el "Mnemothreptos". Antología personal. Me lo encontré de sorpresa, hoy soy Alicia.

domingo, 24 de mayo de 2009

El hilito del dedo

"Recuerden que el amaranto es bueno para la memoria."


¿Qué queeé?

lunes, 11 de mayo de 2009

Morí

La fecha exacta de mi muerte... no la recuerdo. Morí y en mi acta de defunción me apellidaron Blanchot, morí para escribir. Aún no sé exactamente cómo fue, sólo comencé a escribir y sin darme cuenta fui muriendo. Puedo decir que cada tecla que oprimía, cada palabra que salía de mis dedos estaba escrita en una combinación de ceros, unos y glóbulos rojos. ¿Pero qué necesidad de escribir? ¿Qué necesidad de decirte a ti algo, ahorita? ¿Qué necesidad de plasmar mi esencia?



Cabe mencionar que fue una gloriosa muerte, siendo atropellada por el carrito de los tamales (cruz cruz que se vaya Camus).

lunes, 27 de abril de 2009

Lo IN y lo OUT

En estos días de pandemonio epidémico y globalización les traigo la moda primavera - influenza verano para esta temporada.

Lo IN:
- Hablar sobre la influenza
- Hacer chistes influenza / influencia
- Hacer tests en Facebook sobre qué tan rápido morirás de influenza
- Your daily 5 pick en Living Social sobre lo que necesitas para no morir de influenza
- Volar el parlamento (chicos), rasurarse la cabeza (chicas)

¡Mil 8 mil millones de personas más lo están haciendo en este momento!


Lo OUT:
- Hablar de la Peste Bubónica, o sea... hellooou
- Hablar fresa
- Telas de algodón, lo de hoy es el pellón azul
- No comprar/comer nada de cerdo no les vaya a estornudar en la cara
- Tarea en tiempos de influenza


¬¬

viernes, 24 de abril de 2009

"Preferiría no hacerlo"



-Parece que usted también ha adoptado la palabra -dije, ligeramente excitado.
-Con todo respeto. ¿Qué palabra, señor? -preguntó Turkey, apretándose respetuosamente en el estrecho espacio detrás del biombo y obligándome, al hacerlo, a empujar al amanuense.
-¿Qué palabra, señor?
-Preferiría quedarme aquí solo -dijo Bartleby, como si lo ofendiera el verse atropellado en su retiro.
-Esa es la palabra, Turkey, ésa es.
-¡Ah!, ¿preferir?, ah, sí, curiosa palabra. Yo nunca la uso. Pero señor, como iba diciendo, si prefiriera...
-Turkey -interrumpí-, retírese, por favor.
-Ciertamente, señor, si usted lo prefiere.
Al abrir la puerta vidriera para retirarse, Nippers desde su escritorio me echó una mirada y me preguntó si yo prefería papel blanco o papel azul para copiar cierto documento. No acentuó maliciosamente la palabra preferir. Se veía que había sido dicha involuntariamente. Reflexioné que era mi deber deshacerme de un demente, que ya, en cierto modo, había influido en mi lengua y quizá en mi cabeza y en las de mis dependientes.



Herman Melville
-Bartleby, el escribiente



Bartleby, peculiar personaje de la novela de Melville, “preferiría no hacerlo”, todo el tiempo. Con su singular y repetitiva frase (a saber, “preferiría no hacerlo”) contagia a sus vecinos de su palabra.

¿Quién era este personaje medio extraño, medio Tim-Burtoniano, Bartleby? Ningún personaje lo sabía. Sin embargo nuestra vida está llena de Bartlebys y muchas veces somos el Bartleby de la gente que nos rodea. ¿Qué no?

Ése se parece mucho al Bartleby de mi imaginación



¿Alguna vez se te “pegó” el acento relajado de tu amigo buena onda? ¿La “sh” de tu prima Shihuahuense? ¿Adoptaste el elegantísimo “chale”? ¿Te contagiaron el “pues” costeño? Lo mismo sucede viceversa; la gente con la que pasamos más tiempo adopta expresiones nuestras, algunas consciente y otras inconscientemente.

Hoy platicando con una amiga de la universidad, me di cuenta que había adoptado una palabra que usa una maestra nuestra y que yo también la había incluido en mi lista de palabras de uso frecuente y recordé a Bartleby. Revisando un trabajo para entregar, observé palabras de los autores que he leído últimamente y hasta tintes de sus estilos. ¿Es malo? No, mientras te guste y sea una adquisición parcial (oséase no un plagio entero de identidad) y aún conserves tu personalidad.

Yo diría que es curioso pues no necesariamente son de esas palabritas que usan los adultos con maestrías/doctorados/IQ de 194 que leen Letras Libres y beben cognac, sino que no son parte de nuestro vocabulario consuetudinario. O sea, es “chido” el sincretismo porque cada persona es un mundo y vamos dejando huella en cierto modo en los “mundos” periféricos y a su vez tenemos souvenirs de éstos. Y tú y yo somos uno mismo uh-oh-oh.

viernes, 17 de abril de 2009

♪♫ I can't help falling in love with my writings!

Amigo, tienes que amar tus escritos, son tus hijos. Nadie los va a amar tanto como tú podrías. Al final eres tú quien lo leerá entendiendo cada frase, alegoría y metáfora; cada expresión con la entonación adecuada; y si alguien entendiere cada enunciado como en realidad es, entonces amigo, eres una vil Encarta región 4.


Amigo, ¿qué es tu escrito sino un reflejo de tu pensamiento actual? Cuando pase el tiempo y lo vuelvas a leer tal vez no lo reconozcas, tal vez sonrías recordando viejos tiempos o tal vez te apellides García Márquez y no lo vuelvas a leer nunca jamás en tu pedazo de vida.


Amigo, hay que ver cómo es el amor que vuelve a quien lo toma gavilán o paloma,
Pobre tonto, ingenuo, charlatán...


Amigo, si vas a escribir, hazlo con pasión. Cree lo que escribes. Un escrito con obligación sabe aún más asqueroso que uno leído por deber. Ya sabes, si vas a hacer algo, hazlo bien; si vas a hacer una porquería, hazla grandiosa. Vele el lado Coca Cola :D

miércoles, 15 de abril de 2009

World peace

Y en un instante todo el mundo se calló. No se escuchó ni un sólo sonido. Cualquier aparato reproductor de sonidos muteó, la gente mudeó, los coches dejaron de claxonear, los camiones de contaminar y los niños de la albercada de la casa de al lado de tres pisos color crema con portón verde dejaron de gritar y de aventar agua por todos lados.

sábado, 11 de abril de 2009

Matutino muy personal

Hoy amanecí con los ojos pegados, con el fleco parado asi como cacatúa, cantando y escuchando Keane. Hoy amanecí un poco azul, tendí mi cama sin que nadie me lo recordara pues estoy convencida que las sábanas azules sueltan la peluza que me pone azul, puse unas rosas espero no convertirme en una especie de Barbie idiota.



Hoy quiero vacaciones de todo, nomás termine de cumplir con mis obligaciones sabatinas y lo haré, estoy determinadísima a ello. Veré una película, tal vez dos.



Hoy amanecí...
_____muy personal.

viernes, 3 de abril de 2009

Ocupadísima

Ya sé por qué no puedo escribir: Me falta tiempo, me sobran ansias.


Deje su mensaje después del tono.

Beep.

jueves, 2 de abril de 2009

A Salvador Elizondo

Me dicen la chica paradoja pues sólo puedo decir que no puedo escribir, escribiendo. Aún no he encontrado otra manera de heredar al tiempo mis palabras; cortas o largas, graves o agudas, acentuadas como mi cintura o tácitas como mis sentimientos.

No quiero escribir queriendo no escribir y escribo. Escribo que escribo que no quiero escribir escribiendo que no quiero escribir. Ad fastidium.

Palabras... No las quiero escribir.
Palabras, no las quiero escribir.

jueves, 26 de marzo de 2009

No puedo escribir

No puedo, me encuentro ante una duda paradójica: ¿Escribir inmortaliza o suicida?
"En verdad nada destruye como la escritura: aniquila la realidad cuando cree preservarla, la inmoviliza y agota cuando intenta rescatarla del olvido y el tránsito. El sentido del mundo está en caminar, en el movimiento, en el cambio: fue hecho sólo para deslizarse en instantes irrecuperables, para nacer y morir en un parpadeo. En cambio la literatura, falaz remedo de la memoria, está paralítica; formada a base de insatisfacciones, no resucita a nadie. Como el amor, desde el inicio se encuentra condenada al fracaso". Jorge Cuesta

Asesina para inmortalizar.