jueves, 4 de junio de 2009

Tengo una duda

¿Ser o no ser?


Ah no espera, esa no es mía.

martes, 26 de mayo de 2009

Hasta los infiernos

Hoy mientras atravesaba un parquecito que perfectamente funciona como atajo para llegar a mi casa, me topé con un chico que estaba tocando "Una" de Metallica* en su lira. Me preguntó mi nombre y le contesté que me llamaba Eurídice pero no me entendió. Me fui.


*Bueno, el chistecito funciona mejor si se habla. ¡Oh escritura imposible!

lunes, 25 de mayo de 2009

Chica chafa

¡Qué chafísima soy! Me prometo a mí misma escribir más seguido. De todas formas, como dice papá Elizondo: "Se trata de escribir. Nada más".


***

Ya estuvo, lo dice Salvador Elizondo en el "Mnemothreptos". Antología personal. Me lo encontré de sorpresa, hoy soy Alicia.

domingo, 24 de mayo de 2009

El hilito del dedo

"Recuerden que el amaranto es bueno para la memoria."


¿Qué queeé?

lunes, 11 de mayo de 2009

Morí

La fecha exacta de mi muerte... no la recuerdo. Morí y en mi acta de defunción me apellidaron Blanchot, morí para escribir. Aún no sé exactamente cómo fue, sólo comencé a escribir y sin darme cuenta fui muriendo. Puedo decir que cada tecla que oprimía, cada palabra que salía de mis dedos estaba escrita en una combinación de ceros, unos y glóbulos rojos. ¿Pero qué necesidad de escribir? ¿Qué necesidad de decirte a ti algo, ahorita? ¿Qué necesidad de plasmar mi esencia?



Cabe mencionar que fue una gloriosa muerte, siendo atropellada por el carrito de los tamales (cruz cruz que se vaya Camus).

lunes, 27 de abril de 2009

Lo IN y lo OUT

En estos días de pandemonio epidémico y globalización les traigo la moda primavera - influenza verano para esta temporada.

Lo IN:
- Hablar sobre la influenza
- Hacer chistes influenza / influencia
- Hacer tests en Facebook sobre qué tan rápido morirás de influenza
- Your daily 5 pick en Living Social sobre lo que necesitas para no morir de influenza
- Volar el parlamento (chicos), rasurarse la cabeza (chicas)

¡Mil 8 mil millones de personas más lo están haciendo en este momento!


Lo OUT:
- Hablar de la Peste Bubónica, o sea... hellooou
- Hablar fresa
- Telas de algodón, lo de hoy es el pellón azul
- No comprar/comer nada de cerdo no les vaya a estornudar en la cara
- Tarea en tiempos de influenza


¬¬

viernes, 24 de abril de 2009

"Preferiría no hacerlo"



-Parece que usted también ha adoptado la palabra -dije, ligeramente excitado.
-Con todo respeto. ¿Qué palabra, señor? -preguntó Turkey, apretándose respetuosamente en el estrecho espacio detrás del biombo y obligándome, al hacerlo, a empujar al amanuense.
-¿Qué palabra, señor?
-Preferiría quedarme aquí solo -dijo Bartleby, como si lo ofendiera el verse atropellado en su retiro.
-Esa es la palabra, Turkey, ésa es.
-¡Ah!, ¿preferir?, ah, sí, curiosa palabra. Yo nunca la uso. Pero señor, como iba diciendo, si prefiriera...
-Turkey -interrumpí-, retírese, por favor.
-Ciertamente, señor, si usted lo prefiere.
Al abrir la puerta vidriera para retirarse, Nippers desde su escritorio me echó una mirada y me preguntó si yo prefería papel blanco o papel azul para copiar cierto documento. No acentuó maliciosamente la palabra preferir. Se veía que había sido dicha involuntariamente. Reflexioné que era mi deber deshacerme de un demente, que ya, en cierto modo, había influido en mi lengua y quizá en mi cabeza y en las de mis dependientes.



Herman Melville
-Bartleby, el escribiente



Bartleby, peculiar personaje de la novela de Melville, “preferiría no hacerlo”, todo el tiempo. Con su singular y repetitiva frase (a saber, “preferiría no hacerlo”) contagia a sus vecinos de su palabra.

¿Quién era este personaje medio extraño, medio Tim-Burtoniano, Bartleby? Ningún personaje lo sabía. Sin embargo nuestra vida está llena de Bartlebys y muchas veces somos el Bartleby de la gente que nos rodea. ¿Qué no?

Ése se parece mucho al Bartleby de mi imaginación



¿Alguna vez se te “pegó” el acento relajado de tu amigo buena onda? ¿La “sh” de tu prima Shihuahuense? ¿Adoptaste el elegantísimo “chale”? ¿Te contagiaron el “pues” costeño? Lo mismo sucede viceversa; la gente con la que pasamos más tiempo adopta expresiones nuestras, algunas consciente y otras inconscientemente.

Hoy platicando con una amiga de la universidad, me di cuenta que había adoptado una palabra que usa una maestra nuestra y que yo también la había incluido en mi lista de palabras de uso frecuente y recordé a Bartleby. Revisando un trabajo para entregar, observé palabras de los autores que he leído últimamente y hasta tintes de sus estilos. ¿Es malo? No, mientras te guste y sea una adquisición parcial (oséase no un plagio entero de identidad) y aún conserves tu personalidad.

Yo diría que es curioso pues no necesariamente son de esas palabritas que usan los adultos con maestrías/doctorados/IQ de 194 que leen Letras Libres y beben cognac, sino que no son parte de nuestro vocabulario consuetudinario. O sea, es “chido” el sincretismo porque cada persona es un mundo y vamos dejando huella en cierto modo en los “mundos” periféricos y a su vez tenemos souvenirs de éstos. Y tú y yo somos uno mismo uh-oh-oh.